Inundaciones, olas de calor, colapso de la biodiversidad, suelos estériles… Desde hace décadas, la naturaleza nos advierte que ha alcanzado sus límites. Sin embargo, un fenómeno contrario, más silencioso pero igual de poderoso, está en marcha: la naturaleza está regresando, a veces por sí sola, otras veces gracias a proyectos ambiciosos de restauración. En Cómo la naturaleza recupera sus derechos, publicado en la colección NUEVOS HORIZONTES por Five Minutes, Léwis Verdun analiza este renacimiento silencioso pero transformador del mundo vivo.
Este libro no es otra señal de alarma. Es una guía documentada de soluciones concretas, basada en datos de campo, decisiones políticas innovadoras y ejemplos inspiradores. A través de temas como la restauración ecológica, los derechos legales de la naturaleza y el papel de las comunidades indígenas, el autor demuestra que la regeneración no es una utopía: ya está ocurriendo y con beneficios económicos, sociales y culturales reales.
En este artículo, ampliamos la reflexión hacia una cuestión clave: ¿cómo convertir la regeneración de la naturaleza en un pilar de nuestros modelos urbanos, económicos y políticos? Una transformación que nos concierne a todos: ciudadanos, empresas, gobiernos y responsables públicos.
Del hormigón al bosque urbano: hacia infraestructuras vivas
Ante el aumento de las temperaturas y las inundaciones urbanas, muchas ciudades han iniciado una transformación profunda. El modelo del siglo XX, basado en el hormigón y la impermeabilización, da paso ahora a soluciones basadas en la naturaleza. Lejos de ser decorativas, estas medidas representan un cambio estructural en el urbanismo.
Cómo la naturaleza recupera sus derechos ofrece ejemplos concretos: creación de bosques urbanos, instalación de jardines de lluvia para absorber desbordamientos, desimpermeabilización de riberas, o la conversión de autopistas en corredores ecológicos.
Estos proyectos mejoran la resiliencia de las ciudades, reducen las islas de calor, favorecen la salud pública y refuerzan la cohesión social. Pero exigen un cambio de visión: considerar a la naturaleza no como adorno, sino como infraestructura esencial.
Este enfoque se vincula al urbanismo regenerativo y al diseño biofílico, que buscan reconectar a los seres humanos con su entorno, restaurando al mismo tiempo los ecosistemas locales.
El retorno de la vida silvestre: entre restauración y convivencia
Una de las ideas centrales del libro es que la naturaleza no necesita que la salvemos, sino que la dejemos en paz — o que la acompañemos con inteligencia.
Especies que se creían desaparecidas están regresando: el esturión, el castor, el topillo de los pinares… Estas recuperaciones no son casuales, sino fruto de programas de restauración ecológica bien diseñados, que reintroducen especies clave, reconstruyen cadenas alimentarias y devuelven la complejidad a los hábitats.
En muchos casos, ríos enteros están siendo liberados tras décadas de canalización. En otros, se están replantando manglares para proteger las costas y recuperar la vida marina. En zonas de montaña, los bosques se regeneran de forma espontánea cuando disminuye la presión ganadera.
Estas transformaciones obligan a repensar el lugar del ser humano en el ecosistema. Convivir con lobos o castores no es solo un reto ecológico: también es un desafío cultural, económico y jurídico. La aceptación social es tan importante como el conocimiento científico.
Cuando los ecosistemas se convierten en sujetos de derecho
El libro dedica un capítulo esencial a un avance jurídico innovador: el reconocimiento de los derechos de la naturaleza.
Ríos como el Whanganui (en Nueva Zelanda), el Río Atrato (en Colombia) o montañas sagradas de la India han sido reconocidos como entidades jurídicas, con derecho a existir, regenerarse e incluso ser defendidos en tribunales. Aunque en Europa esta práctica aún es marginal, marca un cambio profundo en nuestra relación con la vida.
Ya no solo los humanos pueden recurrir a la justicia: la naturaleza tiene representantes legales — muchas veces comunidades indígenas o asociaciones ambientales.
Este cambio de perspectiva permite una nueva forma de justicia ecológica, donde la naturaleza deja de ser un recurso y se convierte en un sujeto con valor propio. Ya no se trata de “gestionar la biodiversidad”, sino de reconocer su función vital para nuestras sociedades.
Restaurar la naturaleza: una inversión con futuro
A quienes piensan que restaurar ecosistemas es un lujo de países ricos, Cómo la naturaleza recupera sus derechos les responde con datos concretos: los beneficios superan con creces los costos, sobre todo a mediano y largo plazo.
Algunos de los beneficios citados en el libro incluyen:
Económicos: reducción del costo de desastres naturales, impulso al turismo sostenible, reactivación de economías locales (pesca, agricultura, artesanía)
Sanitarios: mejora de la calidad del aire, reducción del estrés y enfermedades crónicas en entornos urbanos
Sociales y educativos: creación de empleos verdes, participación comunitaria, valorización de los saberes indígenas
Climáticos: captura de carbono, regulación de temperaturas, restauración de los ciclos del agua
Es hora de abandonar la visión cortoplacista y adoptar una estrategia intergeneracional. Regenerar la naturaleza es también regenerar nuestra capacidad colectiva de anticipar, colaborar y prosperar.
Esta transformación ya ha comenzado, pero puede acelerarse si multiplicamos los ejemplos, compartimos buenas prácticas y reconocemos la pluralidad de enfoques culturales.
En este sentido, el libro de Léwis Verdun es más que un ensayo ecológico: es una invitación inspiradora, fundamentada y pragmática a la acción.
Descubre Cómo la naturaleza recupera sus derechos ahora en Five Minutes.




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